Finca la Emperatriz

Finca la Emperatriz

FINCA LA EMPERATRIZ

Finca La Emperatriz está situada en el extremo noroccidental de la DOC Rioja, a 12 km de Haro, entre las sierras Cantabria y Demanda y a 570 m de altitud, una de las zonas más elevadas de la Rioja Alta.

La finca tiene 101 Ha de extensión, por lo que la bodega elabora toda su gama con uva propia, seleccionando las partidas según el perfil de cada uno de sus vinos.

Terroir

El suelo de Finca La Emperatriz es único en La Rioja. Un suelo pobre, de extrema dureza, que aporta a los vinos una elegancia y mineralidad distintivas y un gran potencial de envejecimiento.

La erosión de la Sierra de la Demanda dio lugar al manto de cantos rodados que cubre la finca. Este suelo facilita el drenaje y provoca un cierto estrés hídrico en las cepas. Además, la blancura de las piedras refleja la luz solar y aumenta la insolación de las plantas, favoreciendo así la concentración de polifenoles en las bayas.

Gracias a la situación y altitud de la finca, el clima es más continental que lo habitual en Rioja pero a la vez atemperado por la influencia del Cantábrico.

La combinación del suelo y el microclima de Finca La Emperatriz resulta idónea para la maduración de la variedad Tempranillo en Septiembre y Octubre –meses clave para alcanzar la excelencia.

La Finca

Pese a tratarse de una sola pieza de terreno, la finca ha sido dividida en diferentes parcelas, que corresponden en cada caso a una determinada combinatoria de una serie de variables: variedad plantada, porta-injerto, edad de las cepas, orientación del viñedo, microclima específico, densidad de plantación, etc…

Los hermanos Hernáiz determinaron la práctica de una viticultura y enología personalizada para cada una de las parcelas, que respetase la particular naturaleza de cada una. Este tratamiento diferenciado ha permitido a la bodega la obtención de vinos de temperamento y personalidad diferentes.

En su mayoría, en la Finca se cultiva la variedad Tempranillo, aunque también cuenta con algunas parcelas de Garnacha y Viura. Desde sus inicios, la bodega ha defendido el potencial de estas últimas variedades – minoritarias y en ocasiones denostadas – entendiendo las peculiaridades de cada una de ellas y poniendo a su servicio los recursos necesarios para tratarlas correctamente.